Elaborado por: Andy Aprendiere
Desde que te conocí, te tuve y luego te perdí. Te había culpado por mi adicción, pensé que era tu perfección la que me hundía en el vacío pero no era así, era yo mismo quien se hundía, al no aceptar la realidad.
Eras increíble y me hacías feliz, pero en algún punto, sin darme cuenta, tuve que aceptar que tenía una vida fuera de ti, que sin importar que tan bien me sintiera o que tanto te quisiera, el tenerte así te estaba lastimando, porque no eras una cosa que pudiera usar para sentirme mejor, aunque me hicieras sentir dopado no eras una droga, eras la persona que amaba, a la que lastimé y que finalmente decidió irse, claro; aún podía tenerte a momentos y embriagarme con tu dulce aroma, pero ya no sería más un escape a la realidad, ahora mi mayor miedo sería que te tuvieran otros, pero ¿qué hacer? no te podía forzar a estar conmigo, después de todo lo que había pasado, no podía simplemente esperar que todo se borrara y tampoco podía decir que siguiera amándote y tú a mi.
No sabía qué esperar, así que sólo hice lo que mejor sabía y me lancé de cabeza a intentarlo, no como una obsesión, no como una necesidad, sino simplemente como el deseo de intentar, de verte crecer y de por fin crecer yo mismo, luchar por el futuro que siempre soñé, simplemente desintoxicarme y vivir.
Muchas gracias, por estar conmigo, por liberarme de la soledad que sentía, por estar ahí cuando quise rendirme y sobre todo por amarme cuando ni yo lo hacía, lamento todo el mal que te causé, pero realmente no estaba listo para amar, justo ahora no se si lo estoy, pero siempre serás esa persona sumamente importante para mí, aquella por la que me lanzaré de cabeza cada vez sin dudarlo, porque realmente lo vales, aunque tú mismo no lo creas.