Revista Versetto

Creemos en el poder que tiene el arte para transformar el mundo con sus vidas, creemos que todas las historias merecen y necesitan ser escuchadas, el o la escritora (el o la que resiste) tiene ese gran poder y lo local debe tener igual valor que lo extranjero o lo clásico. Estamos trabajando para que de las redes se pueda rescatar algo y, nos sirvan para mostrar y revivir la escritura y la lectura de la agonía que atraviesan hoy.

Capítulo 2. Amargo al gusto

Elaborado por: Andy Aprendiere

Cada día que hemos pasado juntos ha sido el más extraño, seguramente porque nunca me imaginé estar con él, solía verlo hace tiempo, se podría decir que como todo un acosador, a veces me pregunto si él se percataba de mi mirada, supongo que nunca lo sabré, había días que era tan horriblemente desesperante que deseaba golpearlo en la nariz y gritarle lo estúpido que era, para sorpresa de todos nunca lo hice. Nunca pensé enamorarme de un chico como él o al menos no de alguien como todo el mundo lo ve, el poder ver sus verdaderos colores era lo que más me llenaba, saber que aún con ese rostro serio su cabeza era un desastre, que tras su enorme tamaño había un niño sufriendo y que tras aquella pinta de chico sabelotodo había todo un pervertido, todo eso, cada parte de él que deseaba que sólo me mostrase a mi, era la más hermosa tortura, porque si bien un día parecía que estaríamos juntos siempre, al siguiente no tenía ni rastro de él, a veces incluso desaparecía por semanas y por más que anhelara verlo sabía que eso no sería posible, pero bueno, ¿Quién soy yo para juzgar a la persona que amo? ¿Qué caso tendría luchar por entenderlo si ni él mismo lo hacía? Simplemente me bastaba estar a su lado aunque cada palabra y cada desprecio me dejase un sabor amargo.